De pronto y en medio de la vorágine de una crisis que aparentemente pierde virulencia, mientras que, con desesperación nos damos cuenta que lo que queda de ella, lo que tenemos que enfrentar, son los restos de una crisis que nadie sabe cómo acometer. Las hipotecas subprime, el boom inmobiliario que estalló en Estados Unidos y los dos años de variables macroeconómicas en el debe, han dado paso a una crisis global y estructural basada en dos premisas básicas interrelacionadas entre sí y para cuya solución, nadie parece estar muy preparado....continuar