Los cambios en las escalas de proyección empresarial han cambiado, ha dejado de importar el tamaño y se ha impuesto la innovación junto con el nivel de conectividad.

Innovación
Innovación

Hace poco tiempo el Banco de América anunció el despido de 16 mil trabajadores, decisión que no hace más que acelerar un anuncio previo que se titulaba como “un esfuerzo por la eficiencia”. Después de esto, el comentado banco ya no podrá ser considerado la institución bancaria con mayor cantidad de empleados ¿Fracaso o modernización?

Para cualquiera resulta más fácil atribuir el recorte de empleados a los problemas económicos por los que se ha tenido que pasar durante los últimos años, sin embargo, es preciso llegar un poco más lejos e indagar en las verdaderas razones. Existen factores que no sólo están afectando al Banco de América, aunque sí reconoce un denominador común “ataca generalmente a los gigantes corporativos” y, en general, a toda la economía.

Los avances tecnológicos durante los últimos 10 años han permitido que distintas innovaciones vean la luz, así encontramos iniciativas como PayPal donde se entrega una solución práctica a los usuarios que necesitan una alternativa de pago efectiva en la red. Kickstarter es otra muestra de innovación al permitir financiar proyectos en conjunto (entre varias personas); finalmente Square es un claro ejemplo de lo que un autor, artista o diseñador puede hacer para comercializar con éxito un determinado producto sin que “alguien” le diga antes “creemos que es una idea rentable”.

El problema al que se han enfrentado las grandes empresas hasta ahora, incluidos los bancos, está en que han ignorado el poder de la innovación y han terminado por categorizarla como “anomalías”. Así, en vez de adaptarse a los cambios que sufre el mercado y la sociedad toda, los gigantes corporativos como el Banco de América han mantenido una posición rígida en el tema, argumentando dichos mercados innovadores son “demasiado pequeños” como para hacer cambios estructurales tan importantes. Sin perjuicio de lo anterior, han sido los bancos quienes han luchado internacionalmente por restringir el acceso al crédito de acuerdo a sus propias políticas, renunciando con ello a la oportunidad de “servir” a los emprendedores realmente.

¿Qué motiva estos cambios y por qué caen los gigantes?

Todo esto problema se puede resumir en la forma en que se ha medido hasta ahora, por parte de las grandes empresas, la medida del éxito. Hasta hace muy poco podíamos decir que el “tamaño” era un factor preponderante a la hora de medir el grado de éxito o seguridad que tendría un proyecto, es decir, el tamaño era la variable preponderante en la escala con la que se medía la viabilidad.

Las personas tenían que primero organizarse dentro de organizaciones centralizadas para hacer cosas en escala, porque el costo de coordinar el trabajo en conjunto era demasiado alto y complejo. La esperanza para este tipo de proyectos siempre fue, con el tiempo, alcanzar una cartera inmensa de clientes que garantizara su funcionamiento de manera tal que resultaran demasiado grandes como para quebrar, ahí encontramos nuestro punto de inflexión.

La nueva realidad de las escalas

Los importantes cambios que se han visto en las “viejas escalas” han propiciado que la capacidad de escalar ya no dependa necesariamente del tamaño, sino que de otros factores que actualmente son constantes de cambio interesantes de analizar.

En la era social en la que nos encontramos uno de los aspectos que se da por sentado es el acceso a la información, por ello, la necesidad de organizarse ha sido suplida por la auto-organización con que organizaciones de corte individual han conseguido destacar entre sus pares. El costo de la comunicación por otra parte ha sido fundamental eje de cambio de la realidad de las escalas, lo que posibilita prescindir completamente de las organizaciones centralizadas (tendiendo a la descentralización en el sentido amplio del término). Ahora es seguro decir que “las ventajas competitivas de escala han sido mercantilizadas”.

Tal y como lo comentábamos anteriormente, el punto de inflexión respecto al tema de las escalas está en la escala que puede tener el trabajo y la creación respecto de firmas individuales que ya no necesitan ser “gigantes” para tener resultados importantes.

Todos estamos contestes en que lo “Social” es mucho más que una herramienta, permitiendo acceso a la información, eficiencia, productos, servicios y procesos inclusive. No obstante lo anterior, no constituye el fundamento del porqué somos sociales, sino más bien es una respuesta al cúmulo de diferencias que reportó el comenzar a desenvolvernos como entes sociales bajo el alero de una nueva escala, donde estamos conectados individualmente.

Los líderes actuales están limitando la innovación en la medida que rechazan el cambio que han tenido las escalas, aun cuando éstas han comenzado a cambiar desde hace un tiempo a nuestro alrededor de forma evidente.

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